lunes, 2 de agosto de 2010

A mi más complaciente amiga.


Todos mis amigos ya se han ido aún estando vivos,
el turno para ellos lo he trasladado a tu vida.
Pero yo deseo rescatar a mi más complaciente amiga
de entre ellas quienes siguen aún conmigo.
Y le hago promesas de que ella seguirá a mi lado
en el más allá de dónde no se regresa…
como si yo fuera quién tiene derecho
pero no el poder para cumplir esa promesa…
Quizás no pudo ser aquí mi gran amiga…
Quizá no podrá ser…
Pero cómo eliminar la esperanza
de que en el Paraíso donde estarás
alguna vez me permitan una visita…
Y conversaremos de bellos recuerdos,
de nuestras sublimes cópulas planeadas,
de cómo evitábamos saber la hora,
aunque el tiempo atosigante
siempre fue
nuestro peor enemigo amenazante…
Quizás no pudo ser aquí vida mía…
Por eso déjame explayar mis alas
y pedirte otra vez vueles conmigo,
a donde no existe el desamor, la impotencia,
la amargura, ni la culpa , alma mía…
Por ahora, puedo ofrecerte
viajar, nuevamente, al terreno donde gobierna
tu Gran Amor y de Quien no me despierta celos,
arribemos al mundo de la fantasía,
en donde está seguro nuestro secreto...
aquella luna azul, que ilumina nuestro Edén
en el cual sí te puedo hacer una y otra vez mía.
Franz Merino
Inspirado en Infieles anónimos. Diario de un amante testimonio de una gran pasión.
http//www.franzmerino.com
http//www.infieles.anonimos

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