lunes, 30 de marzo de 2026

LAS MANOS: UNA SEÑAL, UN POEMA Y EL DECIMAL

 


LAS MANOS: UNA SEÑAL, UN POEMA Y EL DECIMAL

El pulgar es el único que puede tocar a sus otros rostros;
lo hace incluso en descanso.
En su patinaje corta la estela del calor
y raya el hielo escudando la forma.

Mano disruptiva: como segundo cerebro para el bien y el mal.
Danza con cualquier música y coordina con maestría,
como los campeones olímpicos del esquí, sin hacerse daño.
El meñique y el índice son íntimos amigos,
aun siendo los más distantes.
Los cinco son unidad y el pulgar es su semidiós...
(me repugna su uso en cualquier guerra).

Haz danzar tu mano, lector: empieza por la derecha y sus dedos...
Movimientos sagrados que festejará tu izquierda,
hasta que ambas, en diez constelaciones, se aplaudan en una.
Las manos son danza para ti, para el público y para tu Creador...
para tu poeta, tu músico preferido, tu amigo,
para tu palma familiar y tu campeón.

Para mí: lo que lees y, como el bajo musical, da mi ritmo eterno.
Las líneas astrológicas, madurando como fruta sin temporada,
me alertan con chasquido que disfrute mis manos antes de partir.
Nuestras manos son delatoras: dan amor y lo reciben; vibran.

Mis dedos lo afirman sin acusar, como deidad,
y lo firman en los pliegues destinados de su monte desértico migrante,
antes de llevarlos, pensando en el hambre,
al flamenco de mis ojos emocionados.

Tócame, huéleme y léeme... sin visa ni el sello del amén.

Franz Alberto Merino Dávila
Poeta y escritor ecuatoriano
29 de marzo de 2026
Este poema fue escrito por el autor mientras observaba de soslayo el Campeonato Mundial ISU (Campeonato Mundial de Patinaje Artístico sobre Hielo).


viernes, 20 de febrero de 2026

LA CARTA TIENE AROMA

 


LA CARTA TIENE AROMA

 

Antes, tipeaba mis cartas con la máquina familiar Adler Gabriele 25.

Llevaba siempre el tono rojo el título de mi poema para usted.

Con la tonalidad negra expresaba mis sentimientos, que abrazaban mis penurias.

Irrigadas mis mejillas, pidiéndole me absuelva con su perdón, regrese mi alegría junto a usted.

 

Ahora, los memes vinieron a reemplazar esos románticos retorcijones de pareja; dicen el sentir,

pero vienen sin la fuerza propia del corazón desdichado.

¡Cómo quisiera que regrese esa práctica tan sincera de escribir o tipear cartas con huellas y manchas!

Sin engaño la enviaba, como caballo de Troya, escondiendo mis lágrimas sometidas de iluso…

 

Exquisito si usted, mi amada, deseaba continuar caminando por mis calles.

De rodillas caía si la carta regresaba perfectamente doblada y grapada, trayendo:

la última oportunidad, la definitiva, el aroma preferido, el aceite de sus dedos

y el carmesí de su boca en el papel bond varias veces leído, y sobre mi firma manual.

 

La puerta de su casa la abría… volvía a olfatear sus tablas y a mirar la voz de su flamenco.

 

Franz Alberto Merino Dávila

Poeta y escritor ecuatoriano

 Febrero - 2026